Autor: Philippe Claudel
Hay novelas tremendamente seductoras, son novelas que entretienen y aunque nos obligan a reflexionar, no somos concientes de que esto suceda. Son pocas, pero se agradecen. En casos como éste nos deslizamos por la ficción sorprendidos, entregados al ritmo de la prosa, capturados por la historia., atraídos por el misterio. La buena literatura exige concentración; el placer de leer, en términos generales, depende del placer de descubrir y enterarse, de reflexionar o antagonizar, de captar las ideas expuestas y procesarlas. Una buena novela es un conjunto armónico entre lo estético, que obedece al plano formal, y lo intelectual, que depende del contenido.






