Autora: Zadie Smith
Escrita por una joven inglesa de 30 años, resulta asombrosa la capacidad de la autora para reflejar la cultura contemporánea con todos sus matices. El mundo de las apariencias, la importancia de la imagen, la rapidez de los cambios, lo políticamente correcto acompañado de la falta de compromiso, los problemas de las minorías, la igualdad de sexos, la edad que margina, etc. son el telón de fondo en esta historia narrada por Smith con ironía y talento.
Siguiendo los dictados del arte post moderno, la escritora parte de una novela clásica y la transforma, para convertirla en un producto nuevo, distinto, a veces irreconocible. Su fuente de inspiración es “Howards End” del escrito inglés E. M. Foster. Partiendo de ella , Zadie recrea la historia y nos ofrece su propia interpretación: la Inglaterra Victoriana de “Howards End” se traslada a Boston, casi 100 años después.
Si bien es cierto que el título parece propio de un ensayo de estética, el rigor anunciado se escabulle, línea a línea, en ágiles diálogos e inteligentes descripciones, como si los personajes huyeran concientemente de los temas profundos. La sensación que produce el mundo creado por Smith es la del tiempo que vuela: no merece la pena detenerse en nada porque mientras uno intenta analizar un objeto, ese objeto ya no es el mismo que fue hace un momento. Y lo que es peor aún, tampoco interesa al sujeto con la misma intensidad, en poco tiempo la mirada se ha deslizado hacia otra cosa. La velocidad excesiva es la nota dominante.






